Neuromoduladores para el bruxismo, ¿vale la pena?
¡Descubre la utilidad de los neuromoduladores para tratar el bruxismo!
- Solución eficaz contra el bruxismo refractario
- Tratamiento rápido e indoloro
- Recuperación inmediata
- Duración del efecto 6-7 meses
Aunque el bruxismo se trata habitualmente mediante el uso de las conocidas como “férulas de descarga”, éstas no siempre logran aliviar los síntomas. Por ello, cada vez más pacientes solicitan un tratamiento que les permita complementar o incluso sustituir la férula, a menudo incómoda.
Los neuromoduladores, empleados en un gran número de indicaciones médicas (contracturas, hipertonía esfinteriana, cefaleas…) y estéticas (arrugas dinámicas, bandas platismales…) han demostrado ser grandes aliados del paciente bruxista. Gracias a la relajación de la musculatura maseterina, se logra proteger del desgaste mecánico tanto la dentición como la articulación temporomandibular, gran perjudicada de este trastorno. Además, la reducción de la fuerza del músculo masetero se acompaña de una reducción de su volumen, dando lugar a un afinamiento del rostro, a menudo ensanchado por la hipertrofia muscular.
¿Cómo es el tratamiento?
El tratamiento consiste en la administración de neuromoduladores en el interior del músculo masetero. No suele durar más de 10 minutos y es prácticamente indoloro, por lo que no es necesaria la aplicación de anestesia local. Los resultados empiezan a notarse al cabo de unos pocos días y, en función del grado de hipertrofia, la reducción de volumen es visible a partir de las 3-4 semanas.
¿Cuánto duran sus efectos?
Al igual que con sus indicaciones estéticas, el tratamiento con neuromoduladores requiere de refuerzos periódicos, que suelen realizarse a los 6-7 meses.
